La masonería venezolana en los tiempos de Juan Vicente Gómez

LOGIA “SOL DE MIRANDA” NRO. 204
ORIENTE DE LOS TEQUES-MIRANDA

LA MASONERÍA VENEZOLANA EN LOS TIEMPOS DE JUAN VICENTE GOMEZ: PENETRACIÓN Y CONFUSIÓN. EXPERIENCIA PROLONGADA. RECUPERACIÓN.

ANTECEDENTES HISTORICOS:

La masonería aun cuando no tuvo una línea definida de dirección política en el país, se dejó sentir en la vida pública de Venezuela desde 1830 hasta 1899, año en que subió al poder Cipriano Castro y sus andinos.
La institución masónica en Venezuela, llamada también los Años de oro.
Todos los presidentes de Venezuela en el siglo pasado, desde José Antonio Páez hasta Ignacio Andrade, fueron masones. Ese solo hecho demuestra que la política venezolana marchó al vaivén de las ideas que se cocinaban en la masonería, con no pocas discrepancias y choques, porque el pensamiento liberal tuvo diferentes canales y proyecciones, desde la posición conservadora de José Antonio Páez, la revolucionaria de Ezequiel Zamora, hasta el moderno liberalismo de Antonio Guzmán Blanco.
El general Joaquín Crespo llegó de Maracay a Caracas llamado por Guzmán Blanco, quien hábilmente preparaba la sucesión presidencial. Con el ascenso de Joaquín Crespo a la presidencia de la República en 1884, mejoró un poco la situación de la masonería, pues Crespo era fervoroso masón y llevó al Gabinete Ministerial a conocidas figuras de las Logias caraqueñas.
Bajo el alero del “Ilustre Americano”, no solamente creció la masonería, sino que además logró jerarquía social y política. Pertenecían a las diferentes Logias de la Confederación, lo más granado de la política, del ejército y la sociedad caraqueña y de otras ciudades. Tan grande era entonces el prestigio de la masonería, que cualquier ciudadano con deseos de ascender, primero se iniciaba en una Logia, antes de intentar posiciones en la administración pública.

DECADENCIA:
Comenzaron a deslizar ataques contra la obra del “Ilustre Americano”.
Pero el gobierno de Joaquín Crespo afrontó muchos problemas. El hambre en los campos, la malaria y la pobreza del erario público, complotaban contra sus buenas intenciones. Por otra parte, dentro de un sector del liberalismo y la masonería comenzó a sentirse cansancio de la influencia de Guzmán Blanco, “cuyas genialidades, aciertos e impertinencias”, como diría después el historiador Ramón J. Velásquez, soportaba el país desde 1863.
Joaquín Crespo fue presidente en dos periodos, en el último de 1892 a 1898, soportó cuartelazos y movimientos subversivos, donde estaban involucrados masones y antiguos amigos, pero Crespo era un hábil militar y con mucho coraje. No sólo resistió todos los golpes, sino que además con cada batalla ganada logró consolidarse en el poder.
Los liberales blancos, donde había muchos masones, más que un partido, constituían una sociedad eleccionaria, al servicio exclusivo del general Crespo y cuya existencia no fue más allá de las elecciones de diciembre de 1893.
En 1897, liberalismo, y la masonería, comenzaron a moverse en favor de la candidatura presidencial de Ignacio Andrade, un dirigente masón que para el momento de su escogencia era Presidente Constitucional del Estado Miranda.
Andrade tomó posesión de la presidencia el 28 de febrero de 1898 en medio de la desconfianza y de nubes agoreras.
El primero de agosto de ese mismo año, el presidente Andrade enfrentaba los problemas económicos del país, y a la revolución del general Hernández, al cual logró dominar, para enfrentarse inmediatamente a la de Cipriano Castro, quien denominó a su movimiento armado “revolución liberal restauradora”.
El 23 de octubre de 1899, Cipriano Castro, de 41 años de edad, nacido en el vecindario de Capacho, Edo. Táchira, entró triunfante a Caracas. Ese día cayó el liberalismo y con él acabó la influencia de la masonería en la vida pública del país.
El presidente Castro no era masón, aunque tenía respeto por el papel histórico de la masonería y por la actividad moralista que cumplía. Al ser informado de los daños que había sufrido el Gran Templo, a consecuencia del terremoto del 26 de Octubre de 1900, ordeno al Ministerio de Fomento la reparación de los mismos, trabajo que se cumplió con celeridad y a satisfacción de la Gran Logia, la cual agradecida, el 03 de Marzo de 1904 emitió un voto de profundo reconocimiento al Presidente Castro.
El 10 de Julio quedo terminada la reconstrucción del Gran Templo, y el 13 de Julio del mismo año, se reestreno el local con una ceremonia de exaltación de la respetable Logia Fe Nro. 14, con la inauguración de la “Cámara del Medio”.
Con la llegada de Juan Vicente Gómez al poder, en 1908 la situación siguió igual que con Castro, Gómez sin perseguir a la institución, tampoco la favoreció en lo mas mínimo, resignándose los masones a pasar de la envidiable posición que siempre ostentaron, a su anulación total como institución influyente en sociedad.
Ese año regía los destinos de la institución el Gran Maestro Domingo A. Coronil, quien había colaborado con el gobierno de Ignacio Andrade y después se hizo amigo del régimen de Cipriano Castro.
Más tarde con el General Juan Vicente Gómez Chacón, tampoco tuvo problemas. El gomecismo nunca persiguió a la masonería. Prefirió ignorarla. Gómez dentro de su poca instrucción, sabia a través de sus conversaciones con Leopoldo batista y Francisco González, que el Libertador había sido masón.
El General Gómez sentía una gran devoción hacia la figura del Libertador. Pensaba que si Simón Bolívar había pertenecido a la masonería, seguramente debía tratarse de Una asociación”buena”.
Como muestra de esto, refiere el médico Jacobo Bendhan Chocron, dos veces Gran Maestro de la Gran Logia de la Republica de Venezuela, que una vez el General Gómez, lo mando a llamar a su despacho en Maracay. Después de una larga antesala lo hicieron pasar a la oficina del General. El doctor Bendhan temblaba pensando en la rotunda y otras cosas que pasaban por su cabeza. Pero el dialogo aunque corto fue amistoso:
_ ¿Así que usted es el jefe de la masonería?, le pregunto Gómez.
_Si, soy el Gran Maestro de la Gran Logia de la Republica de Venezuela, mi General.
_Y que hacen ustedes en la masonería, volvió a preguntarle mientras le clavaba la mirada en los ojos.
_Nos reunimos pacíficamente para conversar sobre la importancia de las virtudes y la moral. También inculcamos el amor al trabajo, el respeto a la patria y la práctica de las buenas costumbres.
_Aja, eso si me gusta. Mientras prediquen el amor al trabajo, el respeto a la patria y la práctica de las buenas costumbres, nunca serán molestados.
_ ¿Y es verdad que el Libertador Bolívar fue masón?
_Si excelencia, el Libertador Bolívar Fue miembro de la Masonería.
_Aja, muy bien, eso ya me lo habían dicho.
En efecto, el General Gómez no se metió nunca con la Masonería, ni ella con él.
Pero se dice que Gómez giro instrucciones para penetrar la masonería con funcionarios del gobierno para mantenerlo informado de las actividades que se realizarán y de lo que se hablara, como en efecto ocurrió, los espías del dictador y algunos masones que estaban en altos puestos, o eran sus socios, le informaban constantemente sobre lo que en la Confederación masónica se hacía, donde las reuniones eran inofensivas y no representaban ningún peligro para el régimen.
La Masonería Venezolana sobrevivió los 27 años del régimen de Gómez, sin sustos ni tropiezos. Fue una convivencia pacífica que permitió que las logias trabajaran, pero la Masonería perdió todo el prestigio y poder que adquirió con Páez, Guzmán Blanco y Crespo. Esa actitud sumisa y acomodaticia, se dejo sentir en las décadas siguientes.
En el año 1935, el mandato del General Gómez esta llegando a sus últimos momentos. El gobierno es esencialmente militarista, comenzó a preparase para una eventual confrontación con Colombia, comprando armamento y pertrechos para ocho mil efectivos. Por otra parte Colombia hizo lo mismo y armaron a diez mil efectivos del ejército.
Todo el año de 1935 fue de encendidos debates y preparativos, pero no se materializo ningún enfrentamiento prevaleciendo la cordura sobre los fanatismos y posiciones a ultranza.
El “Benemérito” muere el 17 de diciembre de 1935.
El General Eleazar López Contreras, hasta entonces Ministro de Guerra y Marina, se encarga de la presidencia de la Republica por decisión del Gabinete Ministerial y conforme a lo dispuesto por el General Gómez antes de su muerte.
Una de sus primeras acciones, fue poner en libertad a todos los presos políticos que estaban hasta ese momento.
Su segunda gran decisión fue la de autorizar el regreso de todos los exilados, con la única excepción de los Comunistas.
Permitió alguna libertad de prensa y de reunión; todas estas decisiones que el General López tomo, fueron en contra de la voluntad de muchos de los dirigentes gomecistas que todavía estaban en cargos de alto gobierno.
El 14 de febrero de 1936, el presidente López enfrenta una balacera en la Plaza Bolívar de Caracas, con saldo de varios muertos y heridos, y la gran marcha y concertación encabezada por Jovito Villalba.
El general sin dejarse atemorizar por ese multitudinario movimiento de masas, hizo los cambios necesarios en el gobierno para darle respuestas a las aspiraciones del pueblo.
Destituyo a Pérez Soto, León Jurado y otros gobernadores y ministros identificados con el gomecismo, para sustituirlos por personajes conocidos por su vocación democrática como Rómulo Gallegos, Alberto Adriani, Alberto Smith, Néstor Luis Pérez, Regulo Olivares, Albano Mibelli y otros. Uno de los destituidos por el presidente, León Jurado era miembro de la masonería.
Como ya era costumbre la Gran Logia permaneció en silencio, repitiendo el mismo accionar observado durante el gomecismo, prefirieron hacerse la vista gorda y adoptar la política de convivencia, que le había dado sus frutos en cuanto a poder trabajar “libremente” en las logias, pero que hundió a la institución en un profundo desprestigio, del cual paso mucho tiempo, para lograr superarlo.
En el año 1937 se inicio la organización del Partido Democrático Nacional (PDN), que culmino el 27 de septiembre de 1939 con la realización de su Primera Convención Nacional, donde se Eligio el Directorio Nacional bajo la presidencia de Rómulo Betancourt.
Varios de los integrantes de esa directiva fueron miembros de la masonería, Inocente Palacios, Alejandro Oropeza Castillo (Masón), Raúl Leoni (Masón), Luis Lander, Jesús Paz Galarraga, Gonzalo Barrios, Antonio Leindez, Valmore Rodríguez (Masón), Ana Luisa Lovera, Leonardo Ruiz Pineda, José Oropeza, Luis Beltrán Prieto Figueroa (Masón), L. A. Pocaterra, Raúl Acosta, Luis Troconis Guerrero, Luis Augusto Dubuc y Gualberto Fermín. El PDN, fue la antesala de lo que luego se transformaría en el Partido Acción Democrática.
El 29 de julio de 1941 fue legalizada su fundación y emergió a la vida pública, en un acto celebrado en el Nuevo Circo de Caracas, el 13 de septiembre de 1941, donde pronunciaron vibrantes y emotivos discursos, Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco (Masón), Luis Beltrán Prieto Figueroa (Masón), Mario García Arocha y Rómulo Betancourt.
Con el golpe del 18 de octubre de 1948, Acción Democrática se hace de poder, y con ese partido algunos miembros de la masonería que actuaban de forma individual.
El 24 de octubre de 1948, un golpe militar dirigido por los comandantes Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Felipe Llovera Páez, derroco al gobierno de Rómulo Gallegos.
Luis Felipe Llovera Páez, era miembro de la masonería, nacido en Ciudad Bolívar el 14 de abril de 1913, se inicio en 1937 en la Respetable Logia Aurora de Paria Nº 42, fundada en Güiria, Estado Sucre, en 1872. Más tarde cuando asume definitivamente el General Marcos Pérez Jiménez, después de la muerte de Delgado Chalbaud, Llovera Páez estaba encargado del Ministerio de Relaciones Interiores, dicen que fue benevolente con algunos masones llevados a prisión por participar en actividades subversivas.
Otro colaborador del General Pérez Jiménez, el comandante Rafael Ángel Molina Franco, miembro de la respetable logia Esperanza Nº 7, de Caracas también ayudo a muchos masones que cayeron en las redes de la Seguridad Nacional, bajo la sospecha de conspirar en contra del gobierno.
Este proceder de algunos miembros de la masonería, que se ampararon y sostuvieron relaciones con los gobiernos de turno, perteneciendo a la misma tolda, igual que sucedió en la época de Gómez y en la transición de López Contreras, según refieren algunos comentaristas y estudiosos de la masonería, ha sido la clave para haber sobrevivido los tiempos difíciles, pero otros consideran que es la causa de su decadencia o por lo menos de su franco debilitamiento.
La dictadura de Pérez Jiménez, perjudico indirectamente al desenvolvimiento y crecimiento de la Institución Masónica. La falta de libertades y el régimen de terror que había impuesto el gobierno a través de la seguridad nacional, incidió en la disminución de las actividades masónicas, mermando sobre todo el número de iniciaciones y el ímpetu creativo y creador de algunos intelectuales democráticos, que deseaban impulsar a la institución a la modernidad, acorde con los nuevos tiempos.
La atmósfera política enrarecida, la suspicacia y la desconfianza que predominaban en todos los niveles, produjo tres bandos claramente diferenciados: los demócratas y progresistas situados en la resistencia, los adeptos al gobierno y contratistas extranjeros que se aprovechaban de las ventajas que el régimen les otorgaba, y los indiferentes que solo se ocupaban el vivir sus vidas sin correr ningún tipo de riesgos.
La institución Masónica no escapaba de la pugna de las corrientes antes nombradas. En los altos cuadros dirigentes dominaba la tendencia conservadora, partidaria de mantener a costa de lo que fuera una posición neutral, adoptando una actitud contemplativa, que no estaba acorde con el descontento nacional por los abusos del régimen y por supuesto no supo ejercer el papel que de haber interpretado la realidad Venezolana de ese tiempo, hubiese tenido que adoptar.
Queridos hermanos, después de haber narrado todo este acontecer histórico de la masonería en diferentes épocas, es menester preguntarnos:
En la época de Juan Vicente Gómez, en la institución masónica estaban los hermanos intelectuales, luchadores natos de la libertad o se habían marchado al exilio?
Será conveniente redirigir los trabajos masónicos en direcciones que nos permitan conocer hechos que aun desconocemos?
Realmente la masonería esta cumpliendo con los principios y valores rectores que toda sociedad busca para garantizar la libertad de los pueblos?
Hermanos el futuro de la Masonería venezolana, dependerá fundamentalmente del accionar, la preparación y capacidad de los que guiaran a la institución, sin caer en intereses particulares, ni olvidarse del carácter progresivo y progresista de la institución, generadora de las ideas que hicieron transformar la historia.
Hagamos de la masonería verdaderos talleres para la construcción del pensamiento y así poder generar la perfectibilidad personal y social.

Q:.H:. ALONSO C. MORENO JUÁREZ
M:.M:.
Los Teques, 12 de Julio de 2010.

FUENTES DE INFORMACIÓN

http://www.glrbv.org.ve/trabajos%20y%20trazados%20masonicos/Historia%20Masonica%20de%20Venezuela.htm

http://elat.foroactivo.com/la-masoneria-de-nuestro-tiempo-f17/la-masoneria-y-la-legion-del-caribe-t5.htm

http://www.venezuelatuya.com/biografias/juan_vicente_gomez.htm

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