Trabajo del primer grado

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Los Teques, 08 de Noviembre de 2010 (E:.V:.)

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LOS VIAJES DEL APRENDIZ, SU SIGNIFICADO, SU SIMBOLISMO

Introducción

En términos generales, la palabra viaje, deriva de la lengua latina “VIATICUM”, que literalmente quiere decir, Jornada, Etapa, Paseo, Traslado; es el acto que se ejecuta para ir de un lugar a otro, Por lo que respecta al significado simbólico en la Masonería atribuye y aplica a los viajes, en la Primera Cámara, y cuyo acto se lleva a la práctica, dentro del ceremonial de la iniciación, se les considera como una de las partes ritualísticas más solemnes de las pruebas Físicas y Morales, a que invariablemente se somete a los Candidatos.
Estos viajes, no son más que una imitación de los recorridos que se obligaban hacer, a los antiguos Aspirantes a la iniciación, dentro de los Grandes Secretos que ocultaban los Misterios Naturales y Científicos remotos
Toda posibilidad de progreso, interior como exterior, consiste en el reconocimiento de un camino como algo que está delante de nosotros y en el discernimiento de una determinada dirección, hacia una meta que percibimos con mayor o menor claridad. La ceremonia de recepción del candidato en el primer grado consiste esencialmente en tres viajes que sintetizan admirablemente todo su progreso masónico en los tres grados. Cada viaje representa así un nuevo estado, un período distinto y una nueva etapa de su progreso.
El primer viaje
El primer viaje se presenta lleno de dificultades y peligros, y se cumple en medio de los ruidos más fuertes y variados, que representan el desencadenamiento de las tempestades y de los vientos, símbolos de las falsas creencias, opiniones y corrientes contrarias del mundo, con las que hay que enfrentarse. Es la prueba del aire de las antiguas iniciaciones, como lo demuestra la purificación por el aire que corona este viaje. La dirección de este viaje, como de los sucesivos, es la que indica silenciosamente el guía invisible que lo conduce, y que él tiene que seguir con docilidad y confianza. Esa docilidad es la que lo hace receptivo y lo pone en condición de aprender. Y, en cuanto al guía, representa, como ya hemos indicado, el sentido íntimo de lo justo, de lo bueno y de lo verdadero, pues es el guía invisible y silencioso de todo hombre el único que puede realmente conducirnos por el sendero del progreso, (de Occidente a Oriente por el lado del Norte).
Desde el Occidente al Oriente
El Occidente es el aspecto del mundo en donde el sol se pone, se oculta, aunque haga entrever su presencia, en el último destello del ocaso, antes de dejar el mundo sumergido en las oscuras tinieblas de la noche: es, por lo tanto, una imagen muy expresiva del mundo sensible, de la realidad visible que constituye el aspecto material, fenoménico u objetivo del Universo, en el cual la verdadera luz que lo ilumina, la Esencia o Realidad invisible que lo sostiene, se ha ocultado en la apariencia, bajo el velamen comparativamente ilusorio de la realidad exterior.

Desde el Oriente al Occidente
En el curso del primer viaje no puede detenerse el candidato en el Oriente, sino que tiene que regresar inmediatamente al Occidente, pero con la conciencia iluminada por el reflejo de esta adquisición, estado que simboliza el Mediodía. Es esta la purificación por el aire que tiene que sufrir, al llegar al término de este primer viaje. También simboliza las pruebas de la vida con la que uno tiene que enfrentarse constantemente en sus primeros esfuerzos desde lo material hacia lo Ideal, dominando sus instintos, pasiones y deseos.
El segundo viaje
El segundo viaje se torna más fácil: han desaparecido los obstáculos y los ruidos violentos han dejado su lugar al sonido de las espadas que los presentes hacen entrechocar. Esta mayor facilidad es consecuencia directa de los esfuerzos hechos en el primer viaje: en la medida en que aprendemos a superar los obstáculos que se encuentran en nuestro camino, éstos progresivamente desaparecen, pues ya no tienen razón de existir, una vez desarrollada en nosotros, con las cualidades que nos hacían falta, la capacidad de superarlos.
El choque de las espadas simboliza la lucha individual que el recipiendario debe emprender con sus propias pasiones, pensamientos, hábitos y tendencias negativas; todo pensamiento debe ser rectificado, todo error resuelto y convertido en Verdad. A esta hora incesante de transmutación, a esta progresiva catarsis de la naturaleza inferior, que requiere una constante atención y vigilancia, el segundo viaje representa simbólicamente la prueba del agua, es decir, una especie de bautismo filosófico que consiste en limpiar el alma de sus errores, vicios e imperfecciones que constituyen la raíz o causa interior de todo mal o dificultad exterior. Indica la perseverancia en esta obra metódica de purificación del alma.

El tercer viaje
Este se cumple con mayor facilidad que los precedentes, habiendo desaparecido por completo los obstáculos y los ruidos; sólo se oyen los acordes de una música armoniosa y profunda que parece salir del silencio mismo. Habiendo el iniciado dominado y purificado la parte negativa de su naturaleza, que es la causa de los ruidos y de las dificultades exteriores, es natural que éstas hayan desaparecido por completo. Ahora debe familiarizarse con la energía positiva del fuego, es decir, con el Potencial Infinito del Espíritu que se halla en sí mismo, cuya más perfecta manifestación se ha hecho posible por la precedente purificación. Este descenso del espíritu, que constituye la prueba y la purificación por el fuego, elimina, por medio de una plena conciencia de la Verdad, todo residuo de impureza, toda traza de los errores e ilusiones que dominaron precedentemente en el alma. Cuando la Luz de la Verdad aparece en toda su plenitud, todas tiniebla, todo error, toda duda e imperfección, automáticamente desaparecen.
El iniciado por medio del tercer viaje, camina en el fuego, es decir, en el más profundo y sutil elemento de las cosas, del cual todas nacen y en el cual se disuelven, donde cesa por completo el poder de la ilusión y la Realidad se manifiesta como es. El mismo fuego representa, por un lado la esencia espiritual o Principio Universal del Ser, con la cual establece un contacto por medio del discernimiento de la Verdad, y por el otro la energía primordial, que constituye el Poder de la suprema Esencia. Habiendo realizado, en las profundidades de su propio ser, este íntimo contacto con la esencia fundamental que es al mismo tiempo Verdad, Poder y Virtud, el iniciado anda ahora con paso firme y seguro, sin que nada tenga el poder de modificar su actitud o hacerlo desviar.
Apr:. M:. J:.L:.R:. José Luis Rincón

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INTERROGATORIO

Introducción

El trabajo que contiene el presente Tema, lleva como base principal los conceptos Filosóficos, que se tienen acerca del interrogatorio, circunstancia que nos obliga a considerarlo digno de un detenido estudio, en relación a los preceptos Morales que contiene, y que encontramos en los Rituales Masónicos, cuyo fundamento nos enseña infinidad de principios, que sirven de norma a las cualidades humanas, mismas que deben definirse, de conformidad con la conducta del hombre, dentro del seno de la Sociedad; como la intuición la cual entra en vigor en el momento que se le pone la punta de acero en el pecho descubierto al profano y el debe responder; que siente, solo contando con la percepción. Así mismo como parte del interrogatorio el profano debe responder guiado por la intuición, que conceptos tiene de la moral y la virtud así como del fanatismo y de la superstición, siendo estas secundas por las respuestas que da el venerable maestro. En consecuencia puedo decir que todos los hombres que llevamos dentro de nuestra mente, la convicción que desempeñamos en forma fiel, sincera, la misión que nos corresponde desarrollar para con la sociedad, usando para ello la moral y la virtud y teniendo en cuenta que debemos cavar calabozos para las pasiones y construir templos para las virtudes.
La copa de libaciones, aspecto de la iniciación, en el cual el profano recibe probar tres bebidas, la primera, dulce, en una pequeña porción que nos recuerda que debemos ser comedidos en el disfrute de los placeres; en segundo término una bebida de amargo sabor, en mayor proporción que la primera, ilustrándonos que hemos de tener en nuestro existir vicisitudes o episodios desfavorables ante los cuales debemos sobreponernos con entereza y rectitud; la tercera, agua natural que nos deja ver que si desvirtuamos nuestro accionar de la virtud y la razón nuestra conciencia nos demandara.
Apr:. M:. C:.M:. César Montenegro

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CUARTO DE REFLEXIONES

Introducción

La Masonería es una institución de carácter filosófico, fraternal, educativo e iniciático. Tiene como objetivo la búsqueda de la verdad y fomentar el desarrollo intelectual y moral del ser humano, además del progreso social.
El carácter iniciático de la institución se debe a que el aspirante, luego de una rigurosa selección, debe pasar por un ritual de iniciación cargado de simbolismo y que busca producir reacciones fuertes en los niveles consciente e inconsciente. Este ritual está orientado a producir una transformación o transmutación del íntimo estado del ser, para que efectivamente el aspirante logre iniciarse o ingresar en una nueva visión de la realidad, en aquella nueva manera de pensar, vivir, hablar y obrar que caracteriza al Iniciado y al Masón verdaderos.
Dado ese cambio interno y profundo que debe sufrir el aspirante, no es de extrañar que la preparación de la iniciación comience en un cuarto de reflexión, un cuarto decorado lúgubremente, con inscripciones que aconsejan al aspirante que se retire si no tiene valor moral y que guarde un profundo silencio sobre todo. Este particular cuarto es el objeto del presente trabajo.

El Cuarto de Reflexión
La preparación del candidato, que se realiza en el cuarto de reflexión, constituye la prueba de la tierra (el primero de los cuatro viajes simbólicos). Plantea un descenso a las profundidades de la tierra, un descenso al interior de uno mismo, donde el aislamiento del exterior permite la concentración y la reflexión profunda.
El aspirante es conducido por el H:. Terr:. al cuarto de reflexión, a donde entra despojado de sus metales y con el llamado traje del Recipiendario. El cuarto, que representa el inframundo y las tinieblas, está alumbrado por una luz tenue, símbolo de la razón, que deja ver paredes negras decoradas con mensajes y símbolos. Entre los distintos mensajes se pueden apreciar algunos como: “si rindes homenaje a las prerrogativas humanas, vete, porque aquí no se las conoce”, “el hombre perfecto es aquel que más útil es a sus hermanos”, “naciste para morir”; entre los símbolos pintados puede observarse un gallo y un reloj de arena: el gallo simboliza un anuncio de que nuevamente la luz triunfará sobre las tinieblas; el reloj, simboliza el tiempo que se desliza disolviendo las formas transitorias.
También en el cuarto la tenue luz deja ver una pequeña mesa sobre la que se encuentra:
Una calavera que busca enfrentar al aspirante con la muerte, la verdad cruda, nuestro destino inevitable. Simboliza también la muerte del profano que permitirá su posterior nacimiento como masón.
Dos recipientes con trigo y agua, representan el potencial latente en la persona, que como una semilla enterrada en la tierra, se prepara a germinar y manifestar una nueva vida tras una muerte aparente.
Tres pequeños recipientes con sal, azufre y mercurio. “La sal es símbolo de la energía pasiva o femenina, la maternidad; por otro lado, el azufre es símbolo de la energía positiva, el principio creador”, representan respectivamente “el arquetipo matriarcal, regido por el amor, y el arquetipo patriarcal, regido por el poder”, lo blanco y lo negro. Son las dos columnas que se encuentran siempre a nuestro lado, y entre las cuales la paz y progreso efectivo estriban en la capacidad de mantener en cada momento un justo y perfecto equilibrio entre estas dos fuerzas opuestas. La acción e interacción de estos opuestos activan el mercurio vital o principio de la inteligencia y sabiduría. Así el balance de las tendencias pasivas y activas, el amor y el odio, la atracción y la repulsión, el deseo y el temor, despiertan la razón que permite alcanzar horizontes siempre más altos, amplios e iluminados.
Bajo este entorno, el aspirante debe preparar su testamento, en vista de su inminente muerte como profano, y que hace evidente lo superfluo de nuestras posesiones materiales, que no son capaces de perpetuar el espíritu ante el inevitable fin. Luego se debe responder a tres preguntas: ¿cuáles son los deberes del hombre para con Dios?, ¿cuáles son los deberes del hombre para con sus semejantes?, y ¿cuáles son los deberes del hombre para consigo mismo?, que buscan servir de reflexión y guía en la nueva vida como Masón en la que se iniciará el aspirante.
En líneas muy generales podemos decir que el cuarto de reflexión plantea dos aspectos: por un lado un crudo y fuerte acercamiento a la muerte, inevitable e irremediable, y por el otro la necesidad del coraje y la sabiduría para iniciar una vida con honor, sirviendo al mejoramiento de la humanidad y la sociedad.
Apr:.M:.A:.G:. Aníbal Graterol Lomelly

Bibliografía

(1) Ritual y Catecismo para el Grado de Aprendiz. Gran Logia de la República de Venezuela. Caracas. 2006.
(2) Breve Manual Masónico. Edgar Perramón Q. Caracas. 2006.
(3) Psicología Analítica Arquetipal. Wilson del Castillo.
(4) Manual del Aprendiz. Aldo Lavagnini. Editorial Kier. Buenos Aires. 2008
(5) El Aprendiz y sus Misterios. Jorge Adoum. Editorial Kier. Buenos Aires. 2007.

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EL CUARTO O CÁMARA DE REFLEXIONES

Introducción

Hermes Trismegísto: “buscad un piloto que os encamine hacia las puertas de la GNOSIS, donde refulge la deslumbradora luz, limpia de tinieblas, donde nadie se embriaga, donde todos son sobrios y vuelven sus miradas hacia el que quiere ser contemplado, el inaudito, el inefable, invisible para los ojos de la carne, visible para la inteligencia y el corazón…” Para mí la Masonería representa es ese piloto, pues encierra en sus símbolos la antigua sabiduría, sin edad ni tiempo, esa que llamamos la tradición sagrada, la gran tradición primordial, pero al momento de la iniciación debemos hacernos algunas reflexiones preliminares:

¿Quién está preparado para enfrentar cuatro paredes obscuras?,

Una pálida vela? Una calavera? Una serie de símbolos que nos parecen incomprensibles y hasta disociados uno del otro?

¿Quién está en principio preparado para dejarse guiar, por cuasi desconocidos en un viaje hacia lo desconocido?

¿Quién en su sano juicio se dejaría guiar con tanta mansedumbre, aprehensión, expectativas y hasta miedos!, y… sin embargo, con una confianza tal, que nos sorprende no saber de dónde nos germina?

En definitiva…¿Quién está preparado para encontrarse a sí mismo?

Nadie! Queridos hermanos… Nadie está preparado para la iniciación y de ésta en especial, para el cuarto o cámara de reflexiones.

Desarrollo

En este trabajo QQ:. HH:. que humildemente les presento como aprendiz, voy a referirme al cuarto o cámara de reflexiones no desde un punto de vista doctrinario. No voy a describir sus elementos, ni los significados que distintos autores con diferentes puntos de vista le dan a sus elementos, puesto que, a mi entender, cada candidato definitivamente entiende lo que tenga que entender en ese momento al estar dentro y contemplar esa Universalidad de símbolos. Tal y como expresa sabiamente el Magister en su libro del Aprendiz: “La verdad no sirve y no puede ser recibida por quien no se halla todavía en condición de entenderla, o prefiere vivir en el error: todo esfuerzo que hagáis para convencerlo se transmutará en vuestro personal prejuicio” . Es luego de varios días, meses y hasta años, gracias a un esfuerzo continuado que se asimila completamente su significado verdadero y el por qué de sus elementos y símbolos. A eso aún no he llegado… Simplemente voy a tratar de explicar mi experiencia no solamente dentro del cuarto de reflexiones, sino una vez concluida la iniciación, los días siguientes y aún hoy justo en este momento que escribo estas líneas.

Todo lo que pude leer, investigar, preguntar o imaginar sobre la iniciación y particularmente sobre el cuarto de reflexiones no me sirvió de mucho. La primera impresión al ser descubiertos mis ojos fue de asombro, de incredulidad, de emoción y hasta de satisfacción al ver que estaba volviéndose realidad mi iniciación en la Masonería. Pasan raudos tantos pensamientos encontrados y difusos que es casi imposible controlarlos y hasta una sonrisa se dibujó en mi rostro como signo de alegría. Pensaba en tantas cosas superficiales en ese momento…que si la experiencia era algo mágica…; que si los hombres ilustres que han pasado por lo mismo…; que si la calavera era real…; que cómo harían el cuarto…; que seguía después…; en la meta realizada…; en mis respuestas;… en el testamento, etc, etc, etc. Puras tonterías… “vanidad de vanidades” como dice el profeta en Eclesiastés 1:2, sin embargo, al pasar unos minutos, un cambio drástico ocurrió en mis pensamientos: comencé a verme a mí mismo, a observar cómo me habían despojado de mis pertenencias, de mis ropas, de mis zapatos, con una soga al cuello, comencé a verme, desvalido, frágil, miserable, ínfimo, casi como un condenado a muerte y fue entonces que me asaltó la idea más temible que haya podido experimentar…
Si estuviera muerto justo en este momento…? Quién fui? Que dejé? Qué aporté a mi familia? A mis padres? A mis hermanas? A mis hijas? Al mundo?… Pero más temible fue pensar: ¿Qué hiciste por ti mismo? ¿Hiciste lo suficiente? ¿Diste tu mejor esfuerzo?… Si estuviera muerto justo en este momento, ¿qué hice con mi vida? ¿La aproveché? ¿viví?
Y fue, queridos hermanos, cuando entendí que estaba de verdad muriendo en ese momento, que estaba muriendo un YO que nunca había reflexionado seriamente sobre sí mismo. Un YO superfluo, banal, interesado en muchas cosas materiales que al final no importan, porque, si la muerte cómo única experiencia segura en la vida del ser humano se parece al cuarto de reflexiones, resultaría agobiante, desesperante, horripilante, descubrir que desperdiciamos nuestra vida. Que no dejamos nada que no sea material o superficial, que no sembramos nada en este mundo, que no hicimos nada que nos diferencie del ciclo de vida de cualquier otro ser vivo (nacer-vivir-reproducirse-morir). Es agobiante pensar y reflexionar sobre esto, y es extraordinario sobremanera, que tantos pensamientos y emociones pasen por nuestra mente en tan poco tiempo. Es esta vivencia a mi entender ese V.I.T.R.I.O.L. (Visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum) ese rectificando que se busca con el cuarto de reflexiones y es una experiencia única y personal, que cada quien debe experimentar y obtener de ella su “piedra personal” porque quien realmente quiere conocer la más alta verdad, sólo tiene un medio de lograrlo: el de proporcionarse la prueba de ello por su propia experiencia, por realización espiritual íntima; algo muy diferente de la pura y simple comprensión… Es la penetración del misterio mismo… Una vez que obtengamos esa visión, ese V.I.T.R.I.O.L. percibiremos todas las cosas y situaciones, “transparentes”, ya no desde el mundo de las formas ordinarias que nos muestran nuestros sentidos humanos, sino que su inteligibilidad vendrá de las “esencias”. Esa nueva visión nos abrirá aquella intuición intelectual de la que hablaba el filósofo Descartes, y a la que concebía como el método de la filosofía, donde la Razón Humana tiene como misión fundamental el “descubrir el mundo inmanente de las esencias racionales bajo la capa del mundo aparente de las percepciones sensibles” También lo decía Platón cuando propuso su Mayeutica y aseguraba que el conocimiento está en todos nosotros impregnado en lo más profundo de nuestro ser, y que solamente hay que aquietarse y buscar dentro de nosotros mismos todas las respuestas.

Conclusión

Definitivamente, el cuarto de reflexión, es morir por unos instantes, y tras esfuerzos y luchas en los viajes y pruebassiguientes renacer como un nuevo YO al ver la luz, y descubrir que nunca abandonaste el recinto al que entraste por tu propia voluntad, a pesar, de que en mi experiencia personal sentí que hice en realidad un largo y peligroso viaje, del que salí ya sin miedo y con nuevos ánimos
Apr:.M:.C:.S:. Carlos Salazar

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EL JURAMENTO Y LA LUZ

Introducción

Se concibe por juramento a la manifestación de contraer y dar cumplimiento a una obligación o compromiso, palabra derivada del latín “Juramentum” o “Jurf” que significan aceptación o negación; la profunda relevancia del juramento masónico radica esencialmente en que de forma absolutamente voluntaria e independiente, motivado por las mas elevadas y sublimes aspiraciones del ser, libre y espontáneamente, el caballero profano afirma su intención de desempeñar fielmente las obligaciones morales, espirituales y materiales, que como hombre y ser racional tiene para consigo mismo, sus semejantes y las que debe al ser supremo; este acto solemne se constituye como una acción trascendente en su existir, debido a que es la concreción de que se le ha permitido ser parte de una institución que fundamentada en sus doctrinas y principios instruye a sus miembros para actuar guiados por la mas alta moral, obedeciendo a la ciencia y la razón.
Un juramento edificado y sostenido, en el ideal, nos hace entender la fortaleza y el desarrollo de nuestra orden, en su loable tarea, en el se apela a la moral como garante de reserva, discreción o secreto de cuanto le sea revelado, a su vez evoca el respeto por las opiniones y creencias de nuestros semejantes, en esencia, es por estas máximas que el profano fiel a su Patria, al honor, a la justicia, asume el compromiso de cumplir con los elevados postulados de la institución, de amar profundamente y fraternalmente a sus hermanos, lo que se traduce en un desempeño bañado en rectitud dentro de su vida en la sociedad.
En lo concerniente a la Luz, es importante acotar, que etimológicamente es una palabra derivada del latin “Lux” o “Lucem” que indica la claridad que hace visible todas las cosas; en el ritual simbólico de la iniciación Masónica el hecho de descubrir al profano ante la luz del taller, representa su nacimiento y evoca su disposición conciente a cultivar el conocimiento, su apertura al entendimiento humano; la luz se asume como emblema de la inteligencia y capacidad del hombre de estudiar, comprender e interpretar las ciencias. A la voz de hágase la luz, ante la amenazante presencia de los aceros, el profano es recibido en una institución dedicada al estudio de las ciencias y la práctica de las virtudes, como aspectos fundamentales de su razón de ser y obra para con la humanidad, lo que refleja, sin duda alguna, su orientación altruista y humanista.
En conclusión el haber prestado el Juramento Masónico nos ha permitido aproximarnos a comprender en su magnitud y significación, el sacrificio de aquellos hombres que han dado todo de si, en aras de construir una mejor humanidad, con el, hemos entendido los esfuerzos de Mirada y Bolívar, solo por mencionar algunos, como también a nuestros QQ:. HH:., quienes con constancia y abnegación contribuyen en nuestra formación y asumimos responsablemente la tarea ineludible de cultivar la luz, por llamar así a las ciencias, al arte, la verdad y a la razón, que son los únicos elementos, que nos permitirán hacernos verdaderos Masones, que con sus hechos tributen esfuerzos en aras de que se construya una justa humanidad.
Apr:.M:.K:.F:. Kendrick Figueredo Guzmán

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HERRAMIENTAS DEL PRIMER GRADO

Introducción

En el presente trabajo se realiza una interpretación de las Herramientas empleadas por el Aprendiz Mason, como lo son: El Mazo, El Cincel, La Regla de 24 pulgadas, La Escuadra y el Compas. Primeramente se llevará a cabo una exposición en cuanto a descripción y simbología de cada una de las herramientas y al final del trabajo se presentará la conclusión, que representa mi interpretación o filosofía de las mencionadas herramientas.
Para comenzar con este humilde trabajo considero importante tener claro lo que significa una herramienta; si revisamos el diccionario de la RAE o a través de la Internet, nos encontraremos muchas definiciones, donde la mayoría de éstas concurren en lo mismo, expresando que una herramienta, es un instrumento o utensilio que nos sirve para hacer alguna cosa o conseguir un fin; por lo tanto empleamos herramientas para conseguir un fin determinado, cuando hablamos de las herramientas del primer grado, ¿Cuál es el fin que se persigue?. Comencemos describiendo cada una de las herramientas para poder llegar a la respuesta de la pregunta planteada.
El Mazo, cuando observamos a éste, podemos percatarnos que es un instrumento compuesto por una cabeza de hierro o de madera, la que se sujeta por medio de un mango que penetra a un agujero central hecho en la referida cabeza. En cuanto a su aplicación, éste nos sirve para golpear, clavar, labrar, devastar, forjar, machacar, etc. Desde el punto de vista masónico, es el símbolo de nuestro poder, manifestación de nuestro temple, constancia y fuerza de voluntad, para desarrollar esa lucha tan ardua que se interpone entre el bien y el mal, por lo tanto el mazo es representación simbólica de la fuerza y de la tenacidad firme del masón.
El Cincel, es una herramienta de boca acerada y recta, de bisel doble, que sirve para labrar a golpe de mazo, la piedra o el metal. El cincel y el mazo se complementan. El mazo con su peso golpea, el cincel por su parte recibiendo esos golpes de fuerza: rompe, perfora, alisa. El cincel es la herramienta que simboliza la justa aplicación de la sabiduría, pues ninguna obra de arte podrá hacerse sin la acción bien orientada del Cincel, el cual facilita; a través de la inteligencia, el devastar correctamente la Piedra Bruta.
En definitiva el Cincel, es el instrumento representativo de la Razón, la Inteligencia y de la Voluntad, que mediante golpes del Mazo, que simboliza el Esfuerzo, la Constancia, y la Tolerancia, y también la Autoridad, es capaz de convertir la Piedra Bruta de nuestra Conciencia, de nuestro mal carácter y de nuestra ignorancia, en una bella y extraordinaria obra de arte.
La Regla de 24 pulgadas, materialmente es un instrumento de madera o metal, rígida, delgada y de forma rectangular, útil para trazar líneas rectas y en el sentido ético entendemos por regla, una norma que ha de regir la conducta; ella es sinónimo de rectitud, orden y la guía que debe regir nuestra vida masónica como expresión practica y constante de obrar con rectitud, aun habiendo caído, debemos levantarnos, tomarla, medir, calcular, trazar y así aprender de la Regla, el equilibrio en el conducir de nuestra existencia y la justeza de la relación con los demás. Las 24 pulgadas representan el día con sus 24 horas donde en la práctica vivimos tres jornadas, que son el trabajo diario, la vida masónica y familiar y el descanso.
La Escuadra es uno de los símbolos de mayor uso y quizás el más conocido en la Masonería, pues junto con el Compas y la letra “G” en el centro, constituyen la figura representativa de la Orden. En estas circunstancias la Escuadra, representa a la Tierra, y el Compas al Cielo, de allí la expresión muy común de que el Masón se encuentra entre el Compas y la Escuadra, para significar que se está separado de las atracciones terrenales y materiales y que su único anhelo es el de unirse a su origen celeste. Se le conoce como la manifestación de la Rectitud, de la Sinceridad y de la lealtad, por cuyo motivo es utilizada como la JOYA que distingue al Venerable Maestro, quien debe ser el Hermano más justo y más recto de la Logia. La letra “G” es la inicial del Gran Arquitecto del Universo, letra sagrada y misteriosa de la masonería.
El Compas, si bien es cierto que existen diversos tipos, al que se le considera como un verdadero símbolo masónico, es al llamado compas de Puntas, es decir aquel cuyas dos piernas o ramas terminan en puntas y sirve en el orden profano para medir distancias en tramos, tomar dimensiones o proporciones. El Compas es el instrumento utilizado para trazar circunferencias que limitan al círculo y señalar con exactitud el centro, que permite medir nuestras acciones y nuestras aspiraciones sujetándolas a nuestros esfuerzos. Es decir que nadie puede o debe aspirar más de lo que realmente pueda merecer por su trabajo. El centro del círculo nos manifiesta que debemos mantenernos en todo momento y circunstancia en el punto central de observación, manteniendo la distancia necesaria con los seres y cosas que nos rodean, para que de esa manera estar en capacidad de poder juzgar con imparcialidad y rectitud a nuestros semejantes.
Para concluir con este humilde trabajo, pienso que cada una de las herramientas de una u otra forma posee un vinculo especial y ellas persiguen un fin que a mi criterio y modo de ver las cosas es la Filosofía del Primer Grado, la cual consiste en una búsqueda constante de la luz, del conocimiento; todo esto con el propósito de descubrir, encontrar las asperezas de nuestra Piedra Bruta y una vez conocidas devastarlas empleando las herramientas antes descritas; para que de esta manera pueda darse el proceso de transformación y se pueda visualizar ese ser especial, conocido como Masón.
Apr:.J:.M:.J:. Juan Miguel Jiménez

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